Germán Chiaraviglio ya conoce lo que es la gloria, luego de haberse consagrado campeón mundial en menores y juveniles, título que obtuvo hace dos años en Pekín, donde volverá este año.
“Mi objetivo en Pekín es llegar a la final. Sé que es difícil, pero si igualo mi mejor marca (5.71 m), lo lograré. Prefiero todavía no pensar en una medalla, porque creo que el mejor Chiaraviglio se verá dentro de unos años, cuando tenga 26″, dice Germán, que el 16 del actual mes cumplirá 21, desde la tranquilidad del Cenard, en una tarde soleada, después de aliviar a su estómago con dos milanesas y un plato de fideos.
No es común ver a esa figura delgada de 1,93 metros en Buenos Aires, ya que los días de Chiaraviglio se dividen entre su Santa Fe natal y Formia, Italia, donde suele asentarse gracias a un convenio con el Comité Olímpico Italiano y donde estará durante los próximos días. Sin embargo, en una de sus visitas, este joven, que ya fue Olimpia de oro y cuyos entrenadores son su padre Guillermo y el ucraniano Vitaly Petrov, ex preparador del ucraniano Sergei Bubka, y actual entrenador de Isinbayeva.
- ¿En qué parte de la preparación para los Juegos estás?
-Empezamos a principios de noviembre del año último con vistas a este año e hicimos una buena parte física para a partir de ahora comenzar a depurar los detalles técnicos. Estoy con muchas expectativas por ser un año olímpico. Voy a continuar preparándome en Italia. Luego, regreso a Argentina y después, otra vez a Italia y ya me traslado directamente a Pekín.
-Cuando te consagraste campeón junior hace dos años en Pekín dijiste que tu sueño era ir a los Juegos Olímpicos, ahora, ¿cuál es el anhelo?
- Voy por la final. Es un objetivo difícil de conseguir, pero se puede obtener con trabajo y entrenamiento. Me gustaría estar entre los 12 mejores. Para entrar, tendré que saltar mi mejor marca (5,71 m en el Mundial juvenil, en 2006). Entre 5,70 m y 5,75 m estará la marca de corte que piden para acceder a la final.
- ¿No piensas en una medalla?
- Se me pasa por la cabeza como un sueño. Ojalá que se dé, pero no lo veo como algo tangible para estos Juegos Olímpicos, porque analizándolo objetivamente mis posibilidades son otras. Para sacar una medalla, habría que saltar más alto. Por supuesto que lo que venga es bienvenido, pero me falta para una medalla. Van a ser mi primeros Juegos Olímpicos, así que primero hay que apuntar a una final y después ver qué pasará. Creo que el bronce va a estar en 5,80 m, 5,85 m. 5,90 m va a ser la plata y, en 5,95 m, veremos al oro. Es lo que estimo por lo que se vio en Juegos Olímpicos anteriores y por el nivel que hay en pértiga actualmente.
- ¿Qué expectativas te produce todo lo que rodea a los Juegos?
- Tengo ganas de vivir, de disfrutar y de compartir Pekín 2008 tomándolo con la responsabilidad necesaria, porque va a ser una competición muy difícil. Será una oportunidad inolvidable.
- Supongo que por tu edad Atlanta 1996 fueron los primeros Juegos Olímpicos que viviste bien consciente, ¿imaginabas llegar a un evento así algún día?
-La verdad es que no. En esa época, ni pensaba que podía ser atleta, ni deportista destacado. Lo miraba por televisión, desde lejos. En Sydney 2000, lo empecé a ver con otros ojos y de Atenas me
quedé en la puerta. Por cuatro centímetros no di la marca, aunque justo me lesioné antes.
-¿A qué deportistas querés encontrar en la Villa Olímpica?
- Me gustaría poder ver a Ginóbili, porque no tuve la posibilidad de conocerlo en persona. De los internacionales, me gustaría encontrarme con algún tenista. A Federer y a Nadal, porque son referentes del deporte mundial. Igual, a ese nivel, es un orgullo cruzarse con cualquier deportista.
- ¿Te genera presión que te vean como uno de los valores más destacados del atletismo argentino?
- No quiero que me produzca presión. Me gustaría tomarlo como un apoyo. No con los nervios de decir que no cumpliré con la gente. Lo más bonito es tener al público al lado, que te apoya para bien y que no es contraproducente para el rendimiento.
-¿Cómo llevas esa presión?
- Trato de dedicarme a lo que sé hacer, que es saltar con la pértiga. Todas las otras partes, lo comercial, la planificación, la alimentación, la prensa, está a cargo de la gente que trabaja conmigo. También, hay un psicólogo, que me ayuda mucho a estar bien tanto en los entrenamientos, como en la competición para rendir al máximo.
- ¿Esa aparente presión te permite disfrutar igual que cuando empezaste?
- Esa presión es un condimento bueno, si lo sabés utilizar. Es una forma de que te aprieten para poder seguir obteniendo resultados. Es la motivación que te empuja. Cuando no hay presión, uno se relaja demasiado.
- ¿En qué hacés hincapié para mejorar tus marcas?
- En salto con pértiga, hay parte física y técnica. Dentro de lo físico está la carrera, fuerza de gimnasio, la gimnasia deportiva y el uso y el dominio del cuerpo en el aire, que requiere destreza, velocidad y coordinación. Son muchas las facetas que uno tiene que mejorar para saltar más alto. Creo que en lo técnico hay partes de la presentación, la fase antes de saltar, en las que debería aplicar mejor la fuerza que aplico a la pértiga.
-Entonces, ¿Cuándo veremos al mejor Germán Chiaraviglio?
- Se va a ver dentro de varios años, cuando tenga 26. Cuando crezca y madure como atleta totalmente.
LANACION.com